Información sobre la desigualdad en México

La idea y el hábito de ahorrar van de la mano con la idea del futuro, pero, ¿qué pasa si para la mayoría el futuro es hoy?

La actualidad el consumismo y el mercado han dejado de lado el estilo de vida de economizar, al fomentar en la población el exceso de préstamos para tener dinero en sus bolsillos.Pero, ¿realmente no ahorramos por consumismo? ¿Cuántos ciudadanos de México tienen la oportunidad de acceder a un crédito o préstamo formal? ¿En qué gastan su dinero los mexicanos?De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), hasta 2021, solo el 33% de la población total de México había tenido a lo largo de su vida acceso a una tarjeta de crédito, algún crédito hipotecario o préstamo formal, la mayoría hombres que viven en zonas urbanas.

Además, el complejo panorama económico que se vive a nivel global no ha dejado a México exento de altos niveles de inflación, y por ende, un encarecimiento de la vida diaria que acota la capacidad de las personas de tener algún ahorro de sus ingresos. El alza de precios, de acuerdo con los reportes mensuales del Índice de Precios al consumidor publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), se refleja principalmente en alimentos básicos en la dieta de los mexicanos como la tortilla, el chile y la papa.Y es que es en este rubro [alimentos y bebidas] en el que los mexicanos erogan sus ingresos. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2020, en el país latinoamericano, un hogar en México normalmente gastaa entre 11.380 y 12.090 pesos trimestrales (entre 569 y 604,5 dólares) de los poco más de 53.000 pesos (2.650 dólares) que en promedio recibe en el mismo lapso de tiempo un mexicano.

Sin embargo, aunque el promedio de ingreso trimestral sea de 53.798 pesos (2.650 dólares) no quiere decir que todos los mexicanos tengan dicha entrada económica y, de hecho, la brecha de desigualdad es preocupante. La división de los hogares por deciles de ingreso corriente total muestra que el primer decil registró un ingreso promedio al trimestre de 9.938 pesos (496,9 dólares); es decir 110 pesos diarios (5,5 dólares) por hogar, mientras que en los hogares del décimo decil, el ingreso corriente promedio trimestral fue de 163.282 pesos (8.164 dólares); es decir, 1.814 pesos (90,7 dólares) diarios por hogar. ¿Realmente todos podemos ahorrar?

Al pertenecer a un grupo o a un segmento de la población con condiciones sociales y materiales que son semejantes, si yo veo que mi tío ahorra, que mi abuelo ahorró, que mi papá ahorró, que mi mamá ahorró es posible que yo tenga esa cultura del ahorro por la experiencia en el grupo al que yo he pertenecido, pero si no la tengo, si yo he pertenecido a un sector de la población en el que el ahorro simplemente da para comprar alimentos la próxima semana, es decir, el ahorro se evapora o ni siquiera existe la idea como tal porque el futuro representa para mí únicamente el día de mañana y no representa para mí que voy a hacer en 10 ó 20 años.

Para muchos la idea de futuro está absolutamente condicionada a las necesidades del presente. Además, señala, en México se ha desatendido y marginado a la juventud en materia educativa, en donde hay una oportunidad de fincar una idea de futuro y porvenir, lo que a su vez llevará a una idea del ahorro.

Si al escenario actual de crisis inflacionaria, de crisis pandémica, de precariedad laboral le agregamos una estructuración de marginalidad de los jóvenes en el acceso a su educación y en el acceso a tener mejores derechos en términos laborales, la idea o el hábito de ahorro va a estar nulificado. Privar a los hoy jóvenes de una idea de futuro y ahorro podría traer graves costos sociales y económicos a México, aseguró el sociólogo, pues se tendrán que destinar recursos a una población que no tuvo la posibilidad de prevenir su futuro.

Las posibilidades de generar inversión en infraestructura y las posibilidades de generar condiciones sociales para la mayoría de la población van a verse cada vez más condicionadas por el gasto que los gobiernos van a depositar en la protección social de la población envejecida que no estuvo en condiciones de poder ahorrar en etapas productivas. El problema es gravísimo porque va a someter las políticas públicas y va a condicionar los presupuestos públicos de manera muy alarmante en los próximos 20 o 30 años.

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